NOEMÍ TRUJILLO

Loading...

sábado, 29 de marzo de 2014

"Me siento deprimido y lleno de añoranzas. Tengo hambre de mi tierra y de tu saloncito de todos los días"
"No sé para qué he partido; me lo pregunto cien veces al día".

Carta de Federico García Lorca a Carlos Morla Lynch escrita durante la travesía de su viaje a Nueva York

(Lorca y el mundo Gay, Ian Gibson)







YO TAMPOCO SÉ PARA QUÉ HE PARTIDO
ni qué busco en esta ciudad insomne;
solo sé que los motivos de este viaje
son disparatados.
Me siento pequeña y sin raíces,
algo en mí está cambiando
y me pide, a gritos, perdonarme.

Quiero comprenderte vivo
aunque estés muerto,
quiero sentir lo que tus ojos vieron,
que calmen tus versos
la arritmia de mi corazón moderno.
Quiero empezar de nuevo.

Hay una raya entre la acacia y el tejo,
entre la paz y la locura,
una marca difícil de abrazar,
un trazo suicida que se dibuja
en los puentes y en la ventanas
de cualquier ciudad.

Quiero dar un paso atrás en esa línea,
sembrar mirto y bellotas en Manhattan,
dejar crecer mis cabellos,
hacerle el boca a boca a las fantasías
ahogadas en mi tintero.






viernes, 28 de marzo de 2014

Me llamo N
y soy de Barcelona,
lo demás son restos de aquel tiburón
que me mordió la mano.
El demonio es poeta y ha venido a buscarme
y quiere comerse los cuarenta y dos geranios de mi balcón.




Em dic N
i sóc de Barcelona,
la resta són bocins d' aquell tauró
que em va mossegar la mà.
El dimoni és poeta i m' ha vingut a buscar
i es vol menjar els quaranta-dos geranis del meu balcó.

Del poemari Generació Subway

jueves, 27 de marzo de 2014

Brooklyn Bridge



Entre las formas del camino
el poeta se hace viejo,
la ciudad que nunca duerme
tiene los ojos negros.

Asesinada por la lluvia de Brooklyn,
entristecida
por esta lluvia de esmeraldas.

Escribo en mi tablet mientras comemos,
mis ojos necesitan lapislázuli.


Del poemario Brooklyn Bridge



miércoles, 26 de marzo de 2014

Noche triste de marzo, 2014



Definitivamente
parece confirmarse que esta primavera
que viene, será dura.

Vuelven
las lluvias, y el Gobierno,
de luto oficial por la muerte
de Adolfo Suárez,
sigue sin dar respuestas ni soluciones,
a una mayoría pacífica
que se manifiesta en las calles.
Radicales lanzan gritos
contra la policía
y el país entero se limita
a esperar que la tormenta pase,
vestido de respeto y silencio.

En esta noche de marzo,
mientras leo que
se mantiene el proceso soberanista catalán,
y se habla sin parar
de la memoria democrática de España,
llueve fuera de esta casa de alquiler;
llovizna
y un miedo al futuro
se pulveriza en el aire.

Por todo el litoral de Cataluña
hay tormentas eléctricas
y vientos fuertes;
gotea granizo e independencia,
se filtra la lengua
en preguntas mal planteadas.

Y el agua arrastra hacia la mar nacionalismos
incipientes, mezclados con rocío,
fronteras, apellidos charnegos, libros de texto
abandonados y revuelto todo
con frentes fríos y protestas.

Estas gotas de lluvia no son esféricas
y tienen forma de lágrima.

miércoles, 19 de marzo de 2014

ODA A FEDERICO GARCÍA LORCA




Ni un solo momento, querido Federico,
he dejado de buscarte en esta ciudad que primero
te acogió a ti.
Quiero que sepas que aquí todo el mundo te recuerda:
Lorca el músico, el hombre lleno de canciones.
Llegué a esta ciudad cuando mi piano estaba mudo
y padecía tu misma melancolía de no poder vivir
mi vida auténtica, la vida que yo ansiaba.
Llegué a Nueva York con ramos de flores pidiendo agua
y lo primero que vi en la ciudad de las luces fue una rata.
No he encontrado ningún ángel oculto en las mejillas
de la Estatua de la libertad, todo aquí es desproporcionado.
Levanté mi voz en Broadway, hice mi primer Viaje a la luna,
recordé tu cara fresca, tu pelo negro, esa foto tuya
en la que apenas tenías veinte años.
Morí de amor muchas noches, miré a las cigüeñas en las ventanas,
crucé puentes, descansé de un año rabioso
que se portó muy mal conmigo.
Te busqué, incansablemente,
en la piedra caliza, el granito y el cemento.
Por todas partes te busqué y quise sentirte
y me reconocí a mí misma de pequeña,
aquí donde todo es tan grande.
Bailé un vals en Central Park,
tu vals en las ramas,
canté en el arca de Noé.
Me pregunté mil veces para qué servían mis versos,
tus versos,
parí, inventé, huí de Nueva York,
llegué a La Habana, deseé.

lunes, 17 de marzo de 2014



A mi poema de ayer
le ha nacido una verruga.

Es pequeña y rosada
y quiere crecer
para escribir
que la vida
es algo más
que esta pausa.

Ha venido el doctor Ros[1]
a visitarme,
pero no quiere
extirparla.

Dice que las verrugas
son rebeldes
y que el virus
no desaparece
tan fácilmente.

El doctor me pide
que escriba
sobre lo que un día fui,
el nombre que le di
a mis sueños;
que hable de mis
deseos de fuga
y de mis ganas
de esconderme.

Según el doctor Ros
el poema casi no se queja
y con él se puede
hacer de todo:
es una habitación de hotel
fuera de la ciudad,
algo parecido
a un viaje en tren
por la noche.

Y el doctor se marcha
y me deja
sola
con mi verruga,
con mis poemas,
con mis diarios
y con mi pensamiento suspendido
en la escena decimosexta
de una novela
que no puedo
terminar de escribir.

Creo
que he prometido
enmendarme.





[1] Doctor Ros, médico titular de Viladecans entre los años 1943-1977. Tiene una calle en el pueblo.

domingo, 16 de marzo de 2014




Hoy he decidido
pararlo todo
por un momento
para que sea el poema
la morada
de mi cansancio.

Hoy que vivo
en la soledad
de mi cuarto
de alquiler
y veo al diablo
con su cola roja.

Hoy creo en Dios
y en el poema,
y sostengo en mis manos
las vísceras
del último sol.

Hoy recuerdo
a Rafael Cadenas
y sé que el poema
también envejece conmigo
y con mis aflicciones.

Hoy mi Amor
quiere abrazarte
a ti,
que siempre fluyes;
a ti,
que eres agua sin fe
naufragando en la noche.